El equipo de la Unidad de Decisiones Basadas en la Evidencia del IACS ha elaborado el informe «Criterios para el Diseño de Programas de Formación en Atención Primaria sobre Salud Mental y Prevención del Suicidio en Infancia y Adolescencia», en el marco de la Red de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, y que combina la revisión de documentos y estudios disponibles con la información aportada por un Grupo de Discusión, en el que participaron profesionales del ámbito sanitario, social y educativo, además de representantes de la ciudadanía.

Zaragoza, 19 de octubre de 2026.-  La Unidad de Decisiones Basadas en la Evidencia del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) publica un informe sobre el «Criterios para el Diseño de Programas de Formación en Atención Primaria sobre Salud Mental y Prevención del Suicidio en Infancia y Adolescencia».

En la salud mental de niños, niñas y adolescentes intervienen múltiples factores que se relacionan entre sí. No suele existir una única causa, sino una combinación de elementos que pueden aumentar la vulnerabilidad de la persona en determinados momentos de su vida. Entre estos factores se encuentran el estado emocional y psicológico del menor, sus características personales, las experiencias vividas, así como su entorno familiar, social y cultural y económico.

La Atención Primaria tiene un papel muy importante en la promoción y prevención de la conducta suicida en niños/as y adolescentes, porque muchas veces es el primer lugar al que acuden las familias cuando surgen preocupaciones físicas o emocionales. Además, se dispone del programa de salud de la niña y niño sano, desarrollado para valorar cualquier alteración en el plano físico, social o emocional. Desde ahí se puede detectar señales de alarma, realizar una primera valoración y acompañar a la persona y su familia.

Este informe tiene como objetivo definir orientaciones y recomendaciones para crear programas de formación dirigidos a profesionales de Atención Primaria, tanto sanitarios (medicina, enfermería, pediatría, etc.) como no sanitarios, con el fin de mejorar la atención a la salud mental y el abordaje de la conducta suicida en infancia y adolescencia. Para elaborarlo, se ha combinado la revisión de documentos y estudios disponibles con la información aportada por un Grupo de Discusión, en el que participaron profesionales del ámbito sanitario, social y educativo, además de representantes de la ciudadanía.

Los resultados muestran que existen pocos estudios específicos sobre cómo debe ser esta formación, pero al mismo tiempo se detecta una gran necesidad de capacitación entre los equipos de Atención Primaria. Tanto los estudios como las aportaciones del Grupo de Discusión coinciden en que la formación funciona mejor cuando es práctica y participativa, por ejemplo, con simulaciones a partir de casos reales o dinámicas de conversación. Además, se considera clave reforzar habilidades como la empatía, la comunicación y el manejo emocional, ya que ayudan a generar confianza y facilitar que los chicos y chicas puedan expresar lo que les ocurre y/o cómo se sienten.

También se destaca que el riesgo de suicidio no depende únicamente de la persona, sino también de factores sociales como la migración, racismo, identidad de género, la orientación sexual, la discapacidad, las dificultades económicas o experiencias adversas. Estos factores pueden influir en el sufrimiento de la persona, en el acceso a los apoyos que necesita y a cómo responden los servicios sanitarios, educativos y sociales. Sin embargo, muchos programas formativos actuales se centran sobre todo en aspectos clínicos y tratan menos estos enfoques más amplios, como la diversidad cultural o las desigualdades sociales.

El estudio identifica además varias dificultades que reducen el impacto de la formación: el hecho de que muchas veces no es obligatoria y que depende de la iniciativa personal de cada profesional. Otras dificultades encontradas fueron relacionadas con el desgaste emocional que supone abordar estos temas para el personal de Atención Primaria, y el miedo a preguntar directamente por ideas de suicidio. Otros factores identificados fueron la falta de tiempo en la consulta, la escasez de recursos comunitarios, una coordinación en muchos casos insuficiente entre servicios en un sistema que, a menudo, se percibe demasiado centrado en la atención hospitalaria.

Por último, el informe señala la importancia de incorporar la promoción de la salud mental, y prevención del suicidio en infancia y adolescencia en la formación universitaria (ej. medicina, enfermería, trabajo social, ámbito educativo etc.) y especializada (como MIR, EIR, PIR), y de asegurar que en Atención Primaria existan condiciones organizativas adecuadas para mantener y reforzar esas capacitaciones.

El informe, elaborado por la Unidad de Decisiones Basadas en la Evidencia del IACS, ha sido desarrollado por el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud en el marco de la financiación del Ministerio de Sanidad para el desarrollo de las actividades del Plan anual de Trabajo de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS.

El documento puede consultarse en la página web del IACS en formato pdf.

Asimismo, consultarse aquí el resto publicaciones elaboradas por el esquipo de Decisiones Basadas en la Evidencia.