CHINA

Resultados:

Hospital en China que ha mantenido una tasa de “infección de enfermera cero” durante la epidemia del SARS en 2003 y durante la epidemia de COVID-19. Las medidas clave implementadas en el hospital fueron:

  • Proporcionar formación y capacitación para enfermeras: incluye uso de equipo de protección personal (ej. orden en que debe ponerse y quitarse e incluía video del mismo), higiene de manos, desinfección de unidades, manejo de residuos médicos y esterilización de dispositivos de atención al paciente.
  • Establecer horario de turnos razonables. Se pilotaron 3 horarios de turnos: (1) 4 h de trabajo por la mañana y 4 h de trabajo por la tarde con un intervalo de 8 h; (2) 6 h de trabajo continuo; y (3) 6 h de trabajo continuo, de las cuales, 1 h al final del turno se solapaba con el siguiente turno de enfermería. De entre 78 enfermeras consultadas mediante cuestionario, el 74% el tercer turno por las siguientes razones: (a) ponerse y quitarse el EPI dos veces al día aumentó el consumo de recursos sanitarios; (b) moverse con frecuencia entre áreas contaminadas y limpias aumentó el riesgo de infección; (c) pasar frecuentemente por los complicados procedimientos de ponerse y quitarse el EPP aumentó su carga mental; (d) trabajo continuo de 6 h presiona límites fisiológicos, ya que no podían ir al baño cuando usaban EPP en el área de aislamiento, y a menudo se sentían cansadas al final del trabajo; y (5) tener 1 h de superposición entre turnos proporcionó flexibilidad y poder dar información a la enfermera del siguiente turno lo que redujo el estrés y la posibilidad de eventos adversos.
  • Además, la superposición de 1 h permite que dos enfermeras cooperen en la finalización de tareas que son difíciles de completar para una sola persona – Sistema de control de infecciones del hospital (sistema observacional que proporciona monitorización en tiempo real a través de cámaras o presencialmente cuando el personal se pone y quita el EPI lo que puede proporcionar correcciones en tiempo real.
  • Apoyo psicológico. La supervisora tenía una reunión de 30 minutos con las enfermeras en unidades de aislamiento sobre los recursos del hospital y si detectaba alguna señal de ansiedad, estrés derivaba al terapeuta. – Evitar contactos incensarios entre el personal para evitar contagio (uso de intranet, sistemas de información digital etc)

 

Conclusiones:

Las enfermeras están en la primera línea de atención a pacientes con COVID-19 y por lo tanto, son profesionales con una alta vulnerabilidad a COVID-19. Es necesario establecer protocolos específicos en los centros sanitarios para reducir el riesgo de infección de las enfermeras en sus interacciones con pacientes con COVID-19.

 

Referencias bibliográficas:

https://ccforum.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13054-020-2841-7

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